Radiocontrol y Maqueta Citroen

Cuando en el transcurso del año 1915, André Citroen compra 12 hectáreas en el Quai de Javel, en Paris, solamente se trata de un terreno vacio, pero ya contaba con un proyecto preciso. Su realización iba a cambiar las tradiciones y los modos de vida: el 28 de mayo de 1919, el primer automóvil Citroen sale de la cadena. Es un torpedo de 10 caballos, el tipo A. Es el primer automóvil construido en Europa en grandes series. Es el primer vehículo popular que había sido sistemáticamente estudiado para una utilización masiva, merced a un adecuado precio de lanzamiento de 7250 francos, excepcional para la época.

El tipo A era un cuatro cilindros que podía alcanzar una velocidad de 65 kilómetros por hora. Como innovación importante equipaba de serie motor de arranque e iluminación eléctrica.

La publicidad Citroen lo presentaba así: “Para los que ven en el automóvil un instrumento de trabajo al mismo tiempo que una distracción”.

El hombre del día. El 4 de junio de 1919, con las fábricas Renault en Huelga, en los establecimientos Citroen, a la otra orilla del Sena, tiene lugar la primera entrega de un tipo A a un cliente. El modelo alcanzo un gran éxito y en 15 días se contabilizaron más de 16000 peticiones. Los coches estaban vendidos antes de ser fabricados. El modelo es la estrella del Salón del Auto de 1919, celebrado en el gran Palais, y André Citroen, el hombre del día.  Anuncia la voluntad de fabricar 100 automóviles diarios y le gritan que eso es imposible. Entonces tenía 41 años. En 1924 fabricaba 100 unidades, y 400 en 1928.

El tipo A se le añade, en 1921, el B-2, con una versión deportiva: el Caddy, equipado con pistones de aleación ligera.

Al año siguiente aparece el 5 CV, el célebre dos plazas rojo o amarillo limón, seguido en 1923 de su variante de tres plazas, la tréfle. En 1926, el increíble B-14 y el primer peso pesado francés, con cabina cerrada, el B-15. En 1928, el C-4 y el C-6, primer vehículo Citroen con motor seis cilindros, que representa el primer automóvil de tipo americano tratado al gusto francés.

En 1932, nueva gama, nueva línea, la 8, la 10 y la 15. ¡ Citroen ofrece 83 modelos de carrocerías a elegir!

Revolución tecnológica.  En 1934 llega lo que se calificó en los ambientes automovilísticos de auténtica revolución tecnológica: la tracción delantera, con una versión 7 CV, seguida inmediatamente de una de 11 CV, que permitía un comportamiento rutero extraordinario, que revoluciona el mundo automovilístico por su audacia y la concepción de sus características, inéditas hasta el momento. Este modelo perdurará más de 23 años y no será eclipsado nada más que por el Citroen DS, la bomba del Salón del Automóvil  de París de 1955.

Independientemente de los grandes éxitos en todos los aspectos, André Citroen tenía el defecto de un exceso de dinamismo, que no siempre se contabilizaba con las exigencias contables del mundo real.

Por ello, en 1934 se encuentra sumergido en dificultades financieras graves y no puede hacer frente a compromisos adquiridos, aparte de que ya estaba gravemente dañado por la enfermedad que le llevaría a la tumba el 3 de julio de 1935.

En este momento Michelin es requerido por los poderes públicos para que prosiga el negocio, con el fin de que la empresa Citroen tenga continuidad. Michelin acepta y reflota financieramente la empresa.

Dos líneas de fuerza. Desde su creación  hasta nuestros días ,la actividad Citroen ha sido creciente superación, con dos líneas de fuerza perfectamente definidas.

Por un lado, dar preferencia a los recursos para desarrollar las soluciones de progreso, con objeto de ofrecer a la clientela el mejor vehículo posible en función del estado de la técnica contemporánea. Lo que se demuestra con innovaciones técnicas introducidas en los modelos de serie de 1919, en que se lanza el motor de arranque, hasta los refinados sistemas de suspensión actuales, pasando por un largo etcétera, como son, haciendo un breve resumen, la carrocería completa de acero y los frenos a las cuatro ruedas, en 1925; el servofreno, en 1926; el motor con válvulas en la cabeza, la tracción delantera, el chasis monocasco, la carrocería aerodinámica y rebajada, la supresión de los estribos, la suspensión de barras de torsión múltiples, en 1934; la dirección a cremallera, en 1936; el motor refrigerado por aire, el encendido sin distribuidor, en 1948; la suspensión hidroneumática en las ruedas traseras, en 1953; el embrague de mando auxiliar centrifugo, en 1954; la suspensión hidroneumática sobre cuatro ruedas independientes, con corrección automática de altura sobre el suelo, en 1955. A partir de entonces, las innovaciones han sido continuas, pero estas ya pertenecen al presente.

Por otro lado, su filosofía en la creencia de la democratización del automóvil concebido como un instrumento de libertad puesto a disposición del mayor número de personas. Las expresiones sucesivas desde el tipo A, primer vehiculo de gran serie, después el 5 CV de 1922, sin duda el vehículo auténticamente popular y también seguramente el primer vehículo para la mujer, llegando a esa pequeña maravilla lanzada en 1948, el 2 CV, cuya completa concepción es una aportación original a la técnica automovilística, a la vez que creaba una nueva filosofía del transporte individual.

El modelo vive todavía y se porta bien. Después su familia se amplia y cuenta con varios primos: Ami 6, Dyane, Mehari, Ami 8.

Dentro de la filosofía de la marca está concepto de la vocación internacional del automóvil. Baste constatar la lista de filiales y fábricas extranjeras dentro de una tupida red que Andre Citroen tejió pacientemente antes de la guerra.

Después de esta, la empresa puso su punto de mira en la concepción del automóvil europeo dentro de las dimensiones del mundo contemporáneo. Esta voluntad de mirar al futuro, que es una de las necesidades de la construcción automovilística, y esta tendencia a evolucionar permanentemente han constituido, pues, ya desde sus orígenes, las constantes y más preciosas tradiciones de la marca.