Coches RC eléctricos

Quizá los modelos eléctricos sean los ideales para comenzar. Son más limpios, por lo general más pequeños, normalmente más baratos, no hacen ruido, necesitan menos mantenimiento y requieren con frecuencia menor nivel de pilotaje.

Que son más limpios y no hacen ruido no hace falta explicarlo, pues sea cual sea la categoría que elijamos, resulta cierto. Que son casi siempre más pequeños también verdadero en la mayor parte de las ocasiones, pues en térmicos no hay de escala menos al 1/10. Que son más baratos requiere un matiz: depende de la categoría, pero podría concluir que, para el que empieza, son más baratos.

En cuanto a lo del nivel de conducción, hay tantas opiniones como pilotos. Pero si hiciésemos una encuesta, sin duda ganarían los que opinamos que los eléctricos – probablemente con la excepción de la categoría 1/12 – son más sencillos de pilotar. Hay varios motivos: la respuesta es más progresiva en los motores eléctricos, la relación peso/potencia es más desfavorable, pesan menos y tienen menos inercias y, por lo general, van mucho más despacio, con lo cual los errores resultan menos dramáticos.

Tal vez requiera explicación el porqué de la excepcionalidad de la categoría pista 1/12. Su reducido tamaño los hace muy ágiles, de respuesta muy viva a nuestras ordenes, son además muy ligeros, la aerodinámica les influye mucho – un factor más a considerar – y son relativamente frágiles, por lo que perdonan poco los fallos de conducción. Si en esa hipotética encuesta que hacemos entre pilotos, preguntásemos cuál es la categoría reina del RC, seguramente, sin duda la mayoría diría que el 1/8 térmico y el 1/12 eléctrico.

Coches teledirigidos eléctricos

Así suelen denominarse a los turismos de 1/10 para carreras de pista, mayoritariamente eléctricos. Puede decirse que es la categoría de moda a partir del año 2000 gracias a tres características básicas: llevan carrocerías de turismo – bonitas e identificables con los coches que vemos por la calle -, no exigen una gran calidad del asfalto – emplean neumáticos de goma y pueden usarse en cualquier parking, por ejemplo –  y resultan más sencillos de conducir que los demás coches eléctricos de pista, sobre todo, por tener tracción total. Otra particularidad, difícil de catalogar como ventaja o inconveniente, es su sofisticación: suspensiones independientes, amortiguadores hidráulicos, cuatro ruedas motrices, materiales nobles en abundancia – aluminio, fibra de carbono, titanio -, grandes posibilidades de reglajes y muy buenas prestaciones. Debido a esta complejidad técnica resultan caros, y por esta complejidad técnica son una gozada.

La tracción total, el mayor peso (alrededor de 1500g) y las ruedas de goma autorizan el uso de motores muy gordos que originan una cascada de necesidades: buenas baterías, variadores de gama alta, exquisito mantenimiento del motor, servos potentes y cambios frecuentes de neumáticos.

Por cierto, que dichos neumáticos suponen todo un laberinto de opciones: si de espuma hay muchas variedades, en goma las posibilidades son incontables y cada día salen compuestos, carcasas y mousses diferentes. (El mouse es un relleno de espuma, que, para entendernos equivale a la presión de inflado). Además, la adherencia cambia según la temperatura, lo que requiere varios tipos de neumáticos para una sola carrera – si vamos en serio – y el uso de calentadores como los empleados en la Fórmula 1 de verdad. Estos dispositivos se enrollan a las ruedas y cuentan con unas resistencias que calientan la goma a la temperatura ideal y nos permiten dar las primeras vueltas “a saco”, sin necesidad de calentar neumáticos durante dos o tres giros. Cuando hace frío, si queremos aspirar a algo, son imprescindibles.

Para terminar, las carrocerías tienen que cumplir unas normas muy estrictas en cuanto a dimensiones, spoilers, alerones, altura, etcétera. Últimamente sólo se usan las de turismo, es decir, con cuatro puertas, y no las de tipo coupé o deportivo, los llamados gran turismo (Porsche, Ferrari y coches por el estilo).

Esta categoría ha alcanzado su mayor gloria en los modelos eléctricos, pero los touring de explosión llegan con mucha fuerza.

Valoración: precio, muy caro. Conducción, muy asequible. Mantenimiento, complicado. Indicado para principiantes.

Observaciones: Los touring son caros de comprar y mantener. Su mantenimiento, más que complicado, es entretenido. Pero son tan fáciles de conducir y tan poco exigentes con el trazado (en particular, por su adherencia) que se convierten en una buena opción para empezar, pese a su precio. Además, es la categoría de moda y hay muchas carreras.